Cuando un radiador calienta por abajo pero permanece frío en la parte superior, normalmente hay aire atrapado en el circuito. En este artículo explico cómo purgar radiadores de forma segura, qué herramientas necesitas, cómo recuperar la presión de la caldera y cuándo el problema apunta a suciedad, una avería o una instalación mal equilibrada.
Lo esencial para recuperar un calor uniforme
- Apaga la calefacción y espera a que los radiadores estén fríos.
- Empieza por los radiadores más cercanos a la caldera y continúa hacia los más alejados.
- Abre el purgador poco a poco hasta que deje de salir aire y aparezca un chorro continuo de agua.
- Comprueba la caldera en frío y ajusta la presión, normalmente entre 1 y 1,5 bar.
- Si el radiador sigue frío por abajo, probablemente el problema no sea el aire, sino lodos o falta de caudal.
Cómo saber si el radiador necesita una purga
La señal más clara es que la parte superior está fría mientras la inferior sí se calienta. También pueden aparecer ruidos de gorgoteo, silbidos o golpes cuando arranca la calefacción. El aire ocupa espacio dentro del radiador y dificulta que el agua caliente circule por toda su superficie.
Yo suelo comprobar primero la temperatura con la mano, sin confiar únicamente en el ruido. Un radiador que está frío en la parte superior necesita purgarse, pero si se enfría abajo y se calienta arriba, la causa puede ser acumulación de suciedad en el circuito o una válvula parcialmente cerrada.
| Qué notas | Causa más probable | Qué hacer |
|---|---|---|
| Frío arriba y caliente abajo | Aire acumulado | Purgar el radiador |
| Caliente arriba y frío abajo | Lodos o poco caudal | Revisar válvulas y valorar una limpieza |
| Todo el radiador está frío | Válvula cerrada o fallo del sistema | Comprobar la llave y la caldera |
| Ruidos de agua | Aire en el circuito | Apagar, dejar enfriar y purgar |
Cuándo hacerlo y qué necesitas
El mejor momento es antes de encender la calefacción con regularidad, al comienzo de la temporada fría. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía recomienda realizar esta revisión al menos una vez al año, aunque conviene repetirla si se ha rellenado el circuito o se ha realizado una reparación.
La operación es sencilla y suele llevar entre 10 y 20 minutos en una vivienda normal. Prepara una llave de purgador, un recipiente bajo, un paño o toalla y, si es posible, guantes para protegerte del agua.
Antes de empezar, apaga la calefacción y espera a que los radiadores estén fríos. Purgarlos calientes puede provocar quemaduras y además dificulta saber cuándo sale únicamente aire y cuándo empieza a salir agua.
Cómo purgar radiadores sin perder calor en casa
1. Apaga la caldera y localiza los purgadores
El purgador suele estar en la parte superior lateral del radiador. Tiene un pequeño tornillo central y, según el modelo, se abre con una llave específica, un destornillador plano o incluso una moneda. No fuerces la pieza si está bloqueada, porque puedes dañar la rosca.
2. Sigue un orden lógico
En una vivienda de varias plantas, empieza por los radiadores de las plantas superiores y continúa hacia las inferiores. Dentro de cada zona, es razonable comenzar por el más cercano a la caldera y terminar por el más alejado, siguiendo el recorrido del agua.
3. Abre el purgador lentamente
Coloca el recipiente debajo y gira el tornillo poco a poco en sentido contrario a las agujas del reloj. Escucharás cómo sale el aire. Mantén la llave preparada para cerrarlo en cuanto aparezca un flujo de agua estable y sin interrupciones.
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4. Cierra sin apretar en exceso
Gira el purgador en el sentido de las agujas del reloj hasta cerrarlo, pero sin aplicar demasiada fuerza. Seca la zona y comprueba que no haya goteo. Si la válvula continúa perdiendo agua, no sigas abriéndola y cerrándola, ya que puede necesitar una junta nueva.
Después de purgar todos los radiadores, espera unos minutos y revisa la caldera. Al expulsar aire y una pequeña cantidad de agua, la presión puede bajar y será necesario reponer agua mediante la llave de llenado, siempre siguiendo las instrucciones del fabricante.

Qué presión debe tener la caldera después
En la mayoría de las instalaciones domésticas, el manómetro debería marcar aproximadamente 1 a 1,5 bar con la caldera fría. La cifra exacta depende del equipo y de la altura de la vivienda, así que el manual de la caldera tiene prioridad.
Si la presión ha quedado demasiado baja, abre la llave de llenado lentamente hasta alcanzar el valor recomendado y ciérrala por completo. Si sube por encima de 2 o 2,5 bar, apaga el sistema y consulta el manual o a un técnico, porque una presión excesiva no se corrige repitiendo la purga sin criterio.
Cuando hayas terminado, enciende la calefacción y deja que funcione durante unos 30-60 minutos. Comprueba especialmente el radiador más alejado de la caldera. Si vuelve a acumular aire con frecuencia o la presión desciende una y otra vez, puede existir una fuga, un problema en el vaso de expansión o una entrada de aire en la instalación.
Errores frecuentes y situaciones que requieren ayuda
- Purgar con la calefacción encendida. Aumenta el riesgo de quemaduras y hace más difícil controlar el proceso.
- Abrir demasiado el tornillo. Puede salir agua a presión y la pieza podría desprenderse.
- Olvidar revisar la presión. El circuito puede quedarse sin agua suficiente para funcionar correctamente.
- Confundir aire con suciedad. Si la zona inferior sigue fría después de purgar, probablemente haga falta revisar el caudal o limpiar el circuito.
- Manipular una instalación comunitaria sin consultar al administrador. En calefacciones centrales, la presión y el equilibrado pueden depender de toda la finca.
Los radiadores eléctricos, de aceite o de bajo consumo no tienen un circuito de agua y, por tanto, no se purgan. Si uno de ellos no calienta, conviene revisar el termostato, la alimentación eléctrica y el propio aparato.
También llamaría a un profesional si el purgador no gira, aparece una fuga, la caldera muestra un código de error o hay que rellenar agua con mucha frecuencia. Una purga resuelve el aire atrapado, pero no sustituye el mantenimiento de la instalación.
Una purga eficaz también depende del aislamiento
Eliminar el aire mejora el intercambio de calor, pero no puede compensar ventanas con filtraciones, persianas mal ajustadas o paredes sin aislamiento. Cuando el radiador funciona correctamente y la habitación sigue perdiendo calor, sellar rendijas y colocar burletes suele aportar más que subir continuamente el termostato.
Mi comprobación final es sencilla: todos los radiadores deben calentarse de manera bastante uniforme, la caldera debe mantener una presión estable y no deberían escucharse ruidos de agua. Si esas tres condiciones se cumplen, la instalación está aprovechando mucho mejor la energía disponible y la vivienda resultará más confortable sin aumentar innecesariamente el consumo.